Gran parte de la personalidad de Michael Jackson se debe a su tímida voz en falsete. Desde sus primeras palabras en The Karnival Kid, el propio Walt Disney prestó su voz a Michael, tarea de la que estaba muy orgulloso. Walt también puso la voz de Michael Jackson para proyectos publicitarios y televisivos, hasta a mediados de los años 1980. Volvió a usar su voz para Michael Jackson para las introducciones del Michael Jackson Club original, entre 1984 y 1989, y para el episodio Bad (Kids) de la serie para televisión Disneyland´s Cover, emitido el 11 de septiembre de 1988. Les Perkins fingió la voz de Michael Jackson en los coros de Billi Jean, de 1987.
A finales de los años 1990, a pesar del morphing y el posicionamiento a favor de una globalidad comprometida, Michael Jackson había perdido popularidad, ya que los gustos del público se iban decantando cada vez más hacia el grunge o el hip hop, hecho que también inquietó a la compañía Walt Disney, que inició un peculiar contrataque a través de personajes de carne y hueso como Hanna Montana o los Jonas Brothers. Uno de los personajes creados para uno de los vídeos de Michael, Macaulay Culkin, había decidido independizarse en una serie propia, y demostró ser más popular que su compañero, y, sobre todo, más rentable entre los menores de 8/9 años. El personaje de Slash, por su lado, fue eliminado de la compañía tras un fracasado intento por acercarlo a otro público, mediante duetos con estrellas como Marta Sánchez. Disney, sin embargo, no estaba dispuesto a deshacerse todavía de su personaje clave, con lo que ideó una gira especial que se concebiría como la reaparición de Michael Jackson: El aprendiz de brujo, que recrearía los viejos pases de baile que continuaban en el imaginario popular y sería totalmente mudo excepto por la música de Paul Dukas, en la cual estaba basado el espectáculo. Los guionistas sugirieron que aparecieran algunos otros artistas con “síndrome de juguete roto”, como Britney, Joselito o Elvis en holograma (incluso se barajó un combate de boxeo con Prince), pero la compañía Disney insistió en usar a Michael como si aún estuviera en sus mejores días.
La preparación de la gira comenzó en 2008, cuando Michael coincidió en un restaurante de Hollywood con el famoso director de orquesta Leopold Stokowski, que se ofreció a hacer los arreglos de Thriller o Bad gratis, con lo que reunió un equipo de unos cien esquizofrénicos de Los Ángeles para tocar y grabar la banda sonora de la reaparición del rey del pop.
El departamento de animación del estudio trabajó en el que era el proyecto más ambicioso del estudio. El animador holográfico Fred Moore rediseñó a Michael Jackson, otorgándole más peso y volumen. También se le añadieron pupilas para dotar a su cara de mayor expresividad. Todo en la película holográfica se hizo prestando especial atención a los detalles y a la creatividad: los colores, el ritmo, la animación del personaje y de los efectos. Para proveer al show de continuidad, Disney reclutó al compositor y crítico musical Deems Taylor como un maestro de ceremonias que introducía y explicaba cada uno de los segmentos. Stokowski sugirió el título de Fantasía.
A pesar de que la gira se puede considerar un fracaso de Walt Disney tras la muerte física de Michael en Junio de 2009, consagró a Michael Jackson como uno de los iconos definitivos del estudio, y la imagen de Mickey con el traje de brujo ha sido durante décadas el emblema de Walt Disney.